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De qué hablamos cuando hablamos de legalizar el aborto?

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CONSTELACIONES FAMILIARES DRA VERÓNICA MOLINA – JUEVES, 12 DE JULIO DE 2018

De qué hablamos cuando hablamos de legalizar el aborto?

Estamos como país frente a un movimiento profundo y complejo. Parece que se trata de legalizar, reconocer, hacer visible una práctica milenaria que estuvo siempre en la sombra de lo prohibido, culpabilizando a la mujer y a los profesionales o personas intervinientes en ella.
Sin embargo, por diversos factores que están a la vista, tales como la vehemencia con la que este tema se discute, la fragmentación social, la desnudez con que mujeres de todas edades, incluso niñas, han tomado en su palabra una posición, algunas veces dolorosa de ver por la inocencia y escasísima experiencia de tan corta edad, y agregaria, por la posición de los hombres que se ha mostrado cuando este tema salio a la luz en la sociedad.
Todo lo que permanece oculto, en la sombra, tiene un poder muy grande, por ser invisible y estar operativo sobre el individuo y sobre el colectivo, como en este caso. Asi describió Freud al inconsciente, das Unbewusste, lo no conocido, y desde su teorización en adelante, el universo humano y psicoterapéutico no ha dejado de reconocer la existencia y el poder de lo no dicho, lo no visto, lo no reconocido.
En ese sentido, pareciera ser este un movimiento colectivo que trae a la luz milenios de ocultamiento de experiencias dolorosas, difíciles, agobiantes de mujeres que no quisieron o no pudieron llevar adelante una maternidad elegida o no. En términos del deseo, sabemos que el deseo inconsciente existe y que desde ese punto, nada de lo que se hace realidad nos es ajeno, y asimilar este acting inconsciente puede requerir un proceso de análisis y trabajo personal descarnado y profundo, pero si nos aventuramos a ello, podremos reconocer que nuestro movimiento mas profundo va mucho más allá de los parámetros que el yo consciente estructura
Por otro lado, no puedo dejar de pensar que lo que realmente motiva este movimiento colectivo es una fuerza más allá de lo consciente, un material que empuja desde una herida abierta y que desde el vientre femenino dice al hombre despótico y patriarcal, «es mi cuerpo y yo decido».
Somos conscientes de esa motivación?
Es a todos los hombres del presente a quienes les decimos esto? Es a los hijos de los hombres a quienes les decimos no?
Cual es la responsabilidad de una mujer adulta que decide interrumpir voluntariamente un embarazo? Y cual es el costo?
Es el aborto un método de control de la natalidad?
Es la salida de una situación traumática otro trauma?
Desde las Constelaciones Familiares podemos observar con claridad las consecuencias de los actos en los sistemas humanos. Como los movimientos de unos afectan a otros, o a todos en el sistema. En esa red vasta y amplia que sigue hacia adelante en una trama de la vida que en nuestro presente inmediato no podemos vislumbrar en el futuro, se sienten aún los ecos de las decisiones de los padres, los abuelos, los bisabuelos y otros tantos…
Solo a modo de observación, lo visto en los sistemas familiares en relación al aborto tiene al menos 4 dinámicas directas:
1- en la mujer que decide
2- en la pareja con la que realiza el aborto y/o en las siguientes. En su sexualidad.
3-en los hijos que vengan después
4- en la descendencia
Lo mas habitual ante la decisión de interrumpir un embarazo, es que se excluya una parte de la experiencia, ya que si se toma esta completa, no se podría dar este paso. Lo que la mujer suele excluir son sus sentimientos positivos hacia ese hijo, hacia su propia maternidad.
Ademas agregaria que en general las respuestas que observamos desde la teoría del trauma, en el cuerpo de la mujer, puede ser opuestas a su deseo consciente. El instinto que cuida es mamífero y está mediatizado por un cerebro más primitivo que el cognitivo, con lo cual muchas veces, el cuerpo se retrae negándose a la intervención, aunque la mente esté totalmente de acuerdo.
En la pareja, aunque no sigan juntos, este embarazo, este hijo, es un punto de unión inseparable, que requiere de proceso y reconocimiento sobre lo que sucedió. Nada puede ser des-hecho. Un aborto no vuelve la vida atrás, no borra la experiencia abrumadora, solo suma otra decisión también abrumadora.
Y lo que vemos en los sistemas familiares en relación a los hijos que vienen después y que si son elegidos para nacer, es una profunda conexión con estos hermanos, que aunque desconocidos en un plano, son muy conocidos en otro. La percepción de los niños sobre la justicia transgeneracional horizontal y vertical, en el sentido del derecho a la vida que todos los seres vivos tienen, lleva a compensaciones complejas a lo largo de la vida, abriéndose muchas veces síntomas del orden de la culpa del sobreviviente. Un hijo que sabe de un aborto piensa, porque yo fui elegido para nacer y el otro hijo no? que madre es mi madre que elije sobre la vida y sobre la muerte de sus hijos? es confiable? que podria hacer yo para que ya no merezca vivir a los ojos de esta madre?
Y observamos también identificaciones inconscientes transgeneracionales. Muchas mujeres creen estar eligiendo desde su libertad no tener un hijo, pero luego pueden observar en su proceso, que su madre también hizo abortos, su abuela también, su bisabuela también. Un tema de familia, un tema de lealtad y pertenencia. Somos libres en estos contextos? o estamos sobredeterminados por estas identificaciones?
Quizás estas preguntas nos permitan mirar más allá de algo que se muestra simple pero es muy complejo. No es solo un tema de ley o clandestinidad. En lo profundo ninguna decisión es gratuita y menos si está atravesada por una muerte provocada. He leído y escuchado personas de saber que relacionan un feto, un embrión, un hijo, con un riñón, o una pieza dentaria. Sacarse algo del cuerpo que está en la potestad de quien es dueño de ese cuerpo. Pero es un embrión un apéndice del cuerpo materno? o es un otro? genetica y epigenetica mente lo es, sin duda, es un otro, que requiere del seno materno para sobrevivir durante 9 meses, pero no es su propiedad, si es su responsabilidad. Y este es un tema importante de revisar: la responsabilidad sobre la sexualidad, sobre el cuidado del propio cuerpo y de las consecuencias inherentes a la sexualidad. Transmitimos a nuestros niños y adolescentes, que han sido inundados en estos meses con esta temática, que en muchos casos por su temprana edad, no estarían listos para procesar, un mensaje saludable respecto del cuidado y el respeto de su cuerpo, su deseo, su sexualidad y las consecuencias de esta? o les decimos en realidad, lo que no queres, lo deshaces y no hay consecuencias…? sería este un mensaje engañoso, ya que todos sabemos que la vida adulta es el inicio del concepto de responsabilidad, la aceptación de la frustración y el desarrollo de la resiliencia.
El hijo en un aborto da todo para que la madre pueda tomar todo, seguir su vida, como antes.
Pero nada es como antes. No es posible volver el tiempo atrás. Nada puede ser «des-hecho».
Lo que creemos que es cuidado sobre la mujer, lo es realmente? O necesita otro cuidado? Como verlo si nos conformamos con la solución donde el hijo da todo?
Cuando algo se vuelve LEY tiene un peso simbólico en todos los que son alcanzados por esta. No se trata de que quien lo desea lo toma y quien no lo desea no, está visión es muy ingenua. La ley tiene un peso sobre toda la sociedad porque nos define como grupo, define lo que consideramos aceptable o no. Por otro lado, que otra pena mayor puede vivir una mujer que los sentimientos de dolor o culpa que lleva en su interior y que muchas veces vive en silencio o sin contacto con ellos, hasta que la vida trae un suceso que la impulsa a escucharse, a sentirse más completamente.
Los hombres son por otro lado parte necesaria de este tema. Sin ellos no existiría la vida. No es posible procrear sin una célula que es creada en el cuerpo de un hombre, con su energía, su historia, su destino. Muchos hombres son excluidos por las mujeres en estas decisiones. En general escuchamos las historias, verdaderas, de mujeres que son abandonadas por los padres de esos hijos. Pero pocas veces, escuchamos cuantas mujeres decidieron sobre ese hijo de los dos, por su cuenta, sin decírselo al padre. Y también vemos en la clínica como la mujer puede engañar al hombre sobre la paternidad.
En este movimiento profundo de justicia de genero, de igualdad de derechos y oportunidades, lo peor que puede pasarle a la mujer es volverse víctima y con esa violencia cargada de siglos de rencor, exterminar al hombre y al hijo del hombre de su corazón. En ese movimiento, nos volvemos lo que queremos trascender. Y para que esto no suceda, es necesario estar concientes y apelar a la ecuanimidad, la compasion, y la acertividad.
La vida se abre paso siempre, aun en los ámbitos más insólitos e inesperados, y allí se desarrolla en la diversidad y en su creatividad.

Es un momento de oportunidad. Permitámonos tomarla!
Dra Verónica Molina.